Su anterior etapa en un comercio de alimentación le ayuda para introducir otros productos delicados el pimiento, el cogollo y el espárrago que junto con el jamón y la chuleta además de los cigarros, tejas y xaxus como postres forman el menú de asador, del que es precursor.
Julián Rivas logró que su pasión por las brasas y la innovación le hiciese reconvertir su tradicional comercio en un asador de chuletas de ternera. En la década de los sesenta, coincidiendo con el proceso de mecanización del campo, Julián Rivas reemplazó la chuleta de ternera por la hasta entonces desconocida carne de buey, convirtiéndose en el primer asador de chuleta de buey.